Hace falta más que buena voluntad y una
carretera para sacar a Madre de Dios de la pobreza. Su capital, Puerto
Maldonado, fue escenario de los mayores episodios de violencia producidos
durante el paro de la semana pasada y, en medio de los desmanes, hasta el
presidente de la cámara de comercio local, Manuel Calloquispe Flores, terminó
detenido.
Las imágenes del incendio provocado en la
sede del gobierno regional contrastan, sin embargo, con las imágenes de un
Puerto Maldonado en el que se abren tiendas de electrodomésticos, nuevos
hoteles y albergues, bancos y cajas de ahorro. Basta recorrer las calles
principales de la ciudad para contar una decena de edificios en construcción,
entre viviendas y locales comerciales.
¿Qué ha cambiado en Madre de Dios en los
últimos dos años? Principalmente, que esta región era una de los más aisladas
del país y ahora tiene una vía con más de 40 puentes que le aseguran la
conexión con la sierra y la costa del Perú y con Brasil. Según la Encuesta
Nacional de Hogares (Enaho) del INEI, también la incidencia de pobreza cambió
en Madre de Dios, pasando de 30,8% en el 2005 a 15,6% en el 2007.
Por cierto, la encuesta mide gastos y no
ingresos, los cuales pueden deberse tanto a la actividad legal de la
construcción de la carretera u otras, como al incremento en la extracción
ilegal de oro y madera. La vía es la misma, para lo bueno y lo malo. Al final
de la semana, los disturbios en Puerto Maldonado sirvieron al menos para que el
ministro del Ambiente, Antonio Brack, visitara la zona y discutiera con
autoridades locales cómo solucionar los antiguos problemas de la región.
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